La retribución variable al servicio de la práctica directiva.
¿Cuál es el motivo que impulsa a muchas empresas a plantearse un cambio en su política retributiva, implantando sistemas de retribución variable en mayor o menor medida?
Las respuestas posiblemente son diversas, pero yo me atrevería a agruparlas en dos: la primera, que dicha retribución debe ser un coste variable ligado a la consecución de unos resultados, y segundo conseguir que la inversión realizada aporte mayor valor a
¿Cuándo plantear la implantación de un sistema de retribución variable? ... Cuando se percibe como una herramienta útil al servicio de la estrategia empresarial, y ésta se encamina hacia el crecimiento, el logro y la satisfacción del cliente. Estamos cansados de escuchar y de ver placas colgadas en la pared de muchas organizaciones ensalzando públicamente el valor que las personas tienen para la compañía, pero lamentablemente en muchas empresas termina siendo un eslogan vacío de contenido. Un sistema de retribución variable, obviamente no es la panacea ni la solución mágica que resuelve todos los problemas y necesidades del personal. Al implementarlo, los directivos deben apostar de forma “sincera” por las personas como una fuente de ventaja competitiva y complementar el sistema con la práctica continuada del management. Deben establecerse unas reglas claras y sencillas acompañadas a su vez de contactos periódicos establecidos previamente y respetados siempre para mantener una comunicación continua. Si existen estas premisas, con seguridad se estarán aportando los ingredientes adecuados para obtener el éxito de su implantación.
En definitiva, son las personas las que crean “diferenciación” en una empresa. Lo palpamos de forma cotidiana en los entornos que solemos frecuentar: comercios, organismos, entidades bancarias, escuelas, ... o en cualquier tipo de servicio. Cada vez somos más exigentes y tenemos mayor sensibilidad hacia lo que nos ofrecen y cómo nos lo ofrecen. Una empresa puede tener espíritu de servicio, pero el servicio lo presta cada una de las personas de la organización.Como cada vez estamos más convencidos de esta realidad, las organizaciones necesitan actuar de forma diferente para lograr los siguientes objetivos de sus profesionales: resultados, permanente innovación, identificación y compromiso. La retribución variable puede contribuir de forma eficaz hacia esa finalidad.
Por otra parte, el escenario no sólo ha cambiado para los empresarios sino también para las personas que están en las organizaciones y por tanto modifica sus expectativas profesionales. Hoy en día los aspectos que más valora una persona para identificarse con su empresa son: la posibilidad de crecimiento profesional, el buen entendimiento con su responsable inmediato y con las personas de su entorno y finalmente un sistema de retribución que permita “ganar más”.
La D.P.O. (Dirección por Objetivos), aunque no es un concepto nuevo ha sido una herramienta que ligada al sistema de retribución variable ha sido poco experimentada en las empresas o no siempre correctamente aplicada. Además, en muchos casos sólo se ha llevado a la práctica hasta el nivel directivo, “aparcando” el nivel operativo por considerar que la búsqueda e implantación de objetivos es una labor excesivamente dificultosa y poco rentable. En realidad, tras esta afirmación se esconde cierta dosis de pereza, de apoltronamiento, o temor a tener que “tratar” de forma individual y continuada con los colaboradores, en definitiva a dirigirles y desarrollarles que es la principal función del directivo eficaz..
¿Cómo puede un directivo dirigir sin establecer objetivos? y por otro lado, ¿cómo se puede mejorar aquello que no se mide?. Todo puesto de trabajo, sea del nivel que sea, aporta resultados a la cuenta de explotación de la empresa y debemos ser capaces de separar las tareas triviales de aquellas que son relevantes y que incidiendo en ellas se puede mejorar o deteriorar la cuenta de resultados. A estas tareas se les denomina “Áreas de Resultado Clave” y las encontraremos con un poco de esfuerzo en todos y cada uno de los puestos de
De no ser así, ¿cómo podemos valorar a un colaborador?. Ya no sirve, y más si repercute de forma económica, el valorar factores únicamente de conducta. Es un concepto altamente delicado cuando ello afecta al “bolsillo” de las personas, ya que existe una fuerte carga de subjetividad en las apreciaciones realizadas. Aunque es bueno y conveniente potenciar una serie de conductas y actitudes en la organización que persigan otras finalidades que no sean las económicas, éstas deben valorarse de forma separada a la obtención de resultados individuales. La orientación hacia el logro desarrolla profesionalmente a las personas y las implica e identifica con la organización.
No se puede pretender que ningún sistema sea eficaz por sí solo, éste debe ir siempre acompañado de un compromiso directivo que sepa mantener permanentemente un nivel de interés alto en cada colaborador hacia la consecución de resultados, conociendo por qué se le va a evaluar y cómo se le va a medir. De no ser así únicamente se obtendrán estímulos puntuales que irán perdiendo efectividad a lo largo del tiempo.
La retribución variable como FACTOR MOTIVADOR :
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Es POSITIVA si |
Es NEGATIVA si |
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VENTAJAS e INCONVENIENTES de la retribución variable:
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VENTAJAS |
INCONVENIENTES |
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Una orientación hacia la obtención de resultados en todos los miembros de la organización es una potente herramienta y un factor clave para el crecimiento y competitividad de las organizaciones. Convertir los objetivos estratégicos en objetivos operativos debe ser la finalidad de cualquier sistema de retribución variable. Si la retribución





